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Emprendedores: Menos mortem y menos post

2010/10/09

En la Industria del Videojuego existe una expresión que siempre me ha llamado la atención: Post-mortem.

 

Ghost 'n Goblins

Ghost 'n Goblins; único ejemplo molón de Post-Mortem de videojuego que conozco

 

Se refiere a un análisis que se hace tras lo que los “twitteros” denominamos #fail. Es decir; algo sale malamente.

[Comentario – actualización del 12 de octubre a las 00.40h:

Acabo de recibir un tweet de un antiguo colaborador (@casagan) que me dice:

@marcoseguillor Un postmorten no esto que describes aquí. Busca ejemplos mas precisos. Un saludo desde aquí lejos… 😉

Y la verdad es que razón no le falta. Un post-mortem, realmente, es una autopsia realizada a la salida de un proceso, con el objetivo de analizar sus resultados, causas, efectos y conclusiones. Es decir, en mi comentario inicial debo rectificar e indicar que este procedimiento debería hacerse no sólo cuando se hace mal algo o su producto es negativo, sino siempre, independientemente del resultado.

El origen del error ha sido provocado por intentar simplificar y además, tal vez el subconsciente me ha engañado; es la costumbre y la consecuencia de encontrarme en la Industria del Entretenimiento Digital una tasa de fallo de proyecto tan alta… como indico en el primer punto que desarrollo después de esta actualización.

Como apunte, debo indicar que la teoría de Gestión de Proyectos (PMP) denomina a este análisis como Lecciones aprendidas y que también lo he realizado para una start-up de videojuegos, con resultado positivo, al que hice referencia en el post: Lecciones aprendidas.

En cualquier caso, muchas gracias por la aclaración, Omar, porque creo que aporta algo muy positivo: No se deben analizar las cosas únicamente cuando salen mal, sino también cuando el resultado ha sido bueno. (1) Hay que aprender para repetir, (2) Mejora continua o kaizen!]

Y la verdad es que, por varias razones, esta expresión es muy significativa:

  • En esta Industria la tasa de mortalidad de proyectos es, en mi experiencia, desorbitadamente alta. Un 20%, un 50… un 70% tal vez? Será debido a que se trata de proyectos muy complejos (algún día hablaré de ello) o a que, desgraciadamente, hay poco profesional del sector en España, sus gestores no cuentan con suficientes habilidades o no hay foco en el negocio. El caso es que mucha iniciativa cae herida de muerte por el camino, incluso después de muchos meses de desarrollo e inversión realizada!

[Disclaimer: En España hay buenos profesionales del Entretenimiento Digital; pero no son todos los que están ni están todos los que son, ni todos los que hace falta para tener una industria saludable en el país!].

  • Se reserva el análisis de los resultados fatídicos, o más bien la aceptación de los mismos, solamente al momento final de los proyectos; cuando lo que queda es un hálito imperceptible de esperanza irracional, no hay manera de enderazar el palo mayor y se trata ya de botellas blancas rellenas de líquido blanco y lechoso.
  • Se hace sólo en caso de certificación del difunto. A regañadientes. Y haciéndose trampas al solitario… #fail!

Fail

Está demostrado que se aprende mucho y bien cuando las cosas fallan y se analizan sin regalías o ataduras. De hecho, siempre me he preguntado por qué en las escuelas de negocio, foros, asociaciones, etc…  la Historia, en general, se habla mucho de Casos de Éxito poco de Casos de Fracaso, cuando suelen ser más educativos.

Bueno, sí lo sé… no mola (al menos en la cultura latina) decir que eres un pringado; un tipo que por arriesgarse ha perdido su dinero, tiempo, energía e ilusiones. No estamos preparados para aceptarlo.

Y, claramente, ni todos exitamos (al menos a la primera, segunda o sexta), ni se aprende tanto y tan profundamente de un resultado positivo como de uno en el que la situación ha acabado por defecarse. Cuando duele, cuando cuesta dinerito, es cuando cala hondo. Somos así, confirmamos las teorías Darwin del conservacionismo. La próxima vez no será tan fácil tropezar. Hay que tener memoria histórica y (tratar de) vivir las dificultades en pieles ajenas y aprender de sus errores!

Atención, emprendedores: buscad/busquemos de manera proactiva los #fails y tomemos nota de ellos. Somos una comunidad de tipos raros, aunque normalmente generosos, que estamos encantados (habitualmente) de compartir con los neófitos y otros colegas que tienen las mismas malas inquietudes de crear aquellas cosas que nos han partido la crisma y el alma, a pesar de habernos dejado en ellas aquellas estructuras queratinosas que están por encima de nuestros huesos frontales, temporales, parietales y occipitales.

Al menos, eso hacemos e intentamos hacer los tutores y mentores de Entrepreneurship del Instituto de Empresa Business School; compartir nuestra experiencia para ayudar a valientes a superar con éxito las dificultades de sus proyectos.

Hagamos, por tanto, menos post (-eriori) y evitemos las muertes.

Pues va a ser que no, señor Welch…

2009/10/26

El pasado 16 de octubre leo en la edición impresa de El Economista un artículo de Jack Welch llamado Principios de Cambio Empresarial.

Este gurú del liderazgo y la gestión de empresas abría el texto diciendo:

“El cambio es una parte absolutamente crucial de un negocio. Y sí, su empresa necesita cambiar -preferiblemente ahora y no después, cuando no tenga otra opción-“

La cuestión es que me sentí muy identificado con el planteamiento con el que abría el texto; vamos, que me gustó. Creo firmemente en ello y en, de manera obstinada, buscarle siempre al gato algún que otro pie más, por dos razones:

(1) Por el cambio en sí mismo. El cambio, cuando es meditado y dirigido, es bueno; es evolución, es adaptación al medio, es lo que hace madurar a las personas y las empresas. Y para ello la mejora continua, las vueltecitas de tuerca adicionales y los cambios de rumbo son herramientas indispensables. Igualmente cierto es, por supuesto, que hay que poner un límite a las pesquisas y que hay que vigilar muy de cerca la función que explica el retorno de la inversión realizada, porque los incrementos de beneficio de las acciones de mejora tienen tendencia a ser cada vez más marginales y con comportamientos logarítmicos, con agotamiento. Es decir, que llega un momento en el que no merece la pena seguir invirtiendo puesto que los frutos del esfuerzo van a ser muy reducidos.

Función+Logarítmica.GIF (400×215)

Representación gráfica de una función logarítmica

(2) Porque exige análisis y planificación estratégica; actitudes proactivas mirando el corto, medio y largo plazo, lo que facilita el control sobre los procesos, recursos y resultados y la mejora indudable de estos últimos.

Creo que en España este mensaje… como que no. Recuerdo la primera clase que tuve en la Universidad cuando como chascarrillo, norma inquebrantable no escrita  y principio altísimo de la ingeniería me dijeron: Si algo funciona, no lo toques. Y claro, lo que subyace es “cambio caca”.

Madri+d

La segunda derivada, además, es eso de aguantar la situación hasta que sea insostenible y no haya más remedio que hacer algo al respecto (confiando, incluso, en que el que tome la iniciativa de cambiar sea otro). El alma mater: la famosa y siempre tan socorrida y usada improvisación. Sí, porque nosotros lo valemos, porque tenemos carácter latino y nos adaptamos fenomenalmente a cualquier cosa en el último momento. Y nos jactamos de ello. Y así nos luce el pelo, claro está. Precisamente hablaba hace unos días con unos recién estrenados empresarios que están refinando su plan de negocio y a los que estoy ayudando como tutor gracias a la iniciativa de Madri+d, acerca del Plan de Riesgos y Contingencias como contraposición a la improvisación. Y tuve que defender la idea!

Pues va a ser que no, señor Welch… que eso del cambio no se ve bien en nuestro país. Y que preparar las cosas con antelación (planificación) para no dejarlas al azar del momento, tampoco se recibe con los brazos abiertos. El problema es que se trata de algo cultural; o sea, muy interno y muy difícil de cambiar. Que alguien nos ayude, por favor!

Ver imagen en tamaño completoAfortunadamente, siempre hay excepciones y modelos a seguir que son referencia para cualquiera; empresas excelentes que tienen líderes con actitudes valientes, muy valientes. Por supuesto, pienso en Velneo, su CEO Alfonso Gutiérrez y el gran equipo de personas y profesionales que están a su lado.

bwpes09En su post Hay que reconocer cuando te equivocas, Alfonso analiza la última presentación de Velneo vEntry hecha ante clientes en Madrid en octubre de este año y las impresiones que estos podrían haber tenido, desde su muy crítico punto de vista. La siguiente frase lo dice todo: “¿Quién es el culpable de todo eso? Pues exclusivamente yo“. Qué difícil encontrar un profesional, un directivo, que tenga este tipo de comportamiento, verdad? Cuando el análisis, mejora continua y planificación son formas de ser aprehendidas y la autocrítica una ley, las organizaciones tienen resultados mejores y más sostenibles a largo plazo. No en vano, se ha reconocido a esta empresa con el galardón Best Workplaces 2009.

El artículo de Jack Welch continuaba facilitando recetas para poner en práctica el cambio:

  1. Cada iniciativa de cambio debe estar acompañada por un propósito o meta clara
  2. Contrate y promueva únicamente a personas que estén verdaderamente convencidas y que tengan capacidad de superar los retos
  3. Indague y retire a los que oponen resistencia, aun si su desempeño es satisfactorio
  4. Busque desastres [para remediarlos]

Cualquiera de las cuatro propuestas tiene entidad suficiente como para una discusión ad-hoc en profundidad y para mí la más fuerte, comprometida, difícil de entender, aceptar, ejecutar e integrar en la organización es la tercera, aunque seguramente, sea la que tenga un efecto más profundo y beneficioso.