Pues va a ser que no, señor Welch…

El pasado 16 de octubre leo en la edición impresa de El Economista un artículo de Jack Welch llamado Principios de Cambio Empresarial.

Este gurú del liderazgo y la gestión de empresas abría el texto diciendo:

“El cambio es una parte absolutamente crucial de un negocio. Y sí, su empresa necesita cambiar -preferiblemente ahora y no después, cuando no tenga otra opción-“

La cuestión es que me sentí muy identificado con el planteamiento con el que abría el texto; vamos, que me gustó. Creo firmemente en ello y en, de manera obstinada, buscarle siempre al gato algún que otro pie más, por dos razones:

(1) Por el cambio en sí mismo. El cambio, cuando es meditado y dirigido, es bueno; es evolución, es adaptación al medio, es lo que hace madurar a las personas y las empresas. Y para ello la mejora continua, las vueltecitas de tuerca adicionales y los cambios de rumbo son herramientas indispensables. Igualmente cierto es, por supuesto, que hay que poner un límite a las pesquisas y que hay que vigilar muy de cerca la función que explica el retorno de la inversión realizada, porque los incrementos de beneficio de las acciones de mejora tienen tendencia a ser cada vez más marginales y con comportamientos logarítmicos, con agotamiento. Es decir, que llega un momento en el que no merece la pena seguir invirtiendo puesto que los frutos del esfuerzo van a ser muy reducidos.

Función+Logarítmica.GIF (400×215)

Representación gráfica de una función logarítmica

(2) Porque exige análisis y planificación estratégica; actitudes proactivas mirando el corto, medio y largo plazo, lo que facilita el control sobre los procesos, recursos y resultados y la mejora indudable de estos últimos.

Creo que en España este mensaje… como que no. Recuerdo la primera clase que tuve en la Universidad cuando como chascarrillo, norma inquebrantable no escrita  y principio altísimo de la ingeniería me dijeron: Si algo funciona, no lo toques. Y claro, lo que subyace es “cambio caca”.

Madri+d

La segunda derivada, además, es eso de aguantar la situación hasta que sea insostenible y no haya más remedio que hacer algo al respecto (confiando, incluso, en que el que tome la iniciativa de cambiar sea otro). El alma mater: la famosa y siempre tan socorrida y usada improvisación. Sí, porque nosotros lo valemos, porque tenemos carácter latino y nos adaptamos fenomenalmente a cualquier cosa en el último momento. Y nos jactamos de ello. Y así nos luce el pelo, claro está. Precisamente hablaba hace unos días con unos recién estrenados empresarios que están refinando su plan de negocio y a los que estoy ayudando como tutor gracias a la iniciativa de Madri+d, acerca del Plan de Riesgos y Contingencias como contraposición a la improvisación. Y tuve que defender la idea!

Pues va a ser que no, señor Welch… que eso del cambio no se ve bien en nuestro país. Y que preparar las cosas con antelación (planificación) para no dejarlas al azar del momento, tampoco se recibe con los brazos abiertos. El problema es que se trata de algo cultural; o sea, muy interno y muy difícil de cambiar. Que alguien nos ayude, por favor!

Ver imagen en tamaño completoAfortunadamente, siempre hay excepciones y modelos a seguir que son referencia para cualquiera; empresas excelentes que tienen líderes con actitudes valientes, muy valientes. Por supuesto, pienso en Velneo, su CEO Alfonso Gutiérrez y el gran equipo de personas y profesionales que están a su lado.

bwpes09En su post Hay que reconocer cuando te equivocas, Alfonso analiza la última presentación de Velneo vEntry hecha ante clientes en Madrid en octubre de este año y las impresiones que estos podrían haber tenido, desde su muy crítico punto de vista. La siguiente frase lo dice todo: “¿Quién es el culpable de todo eso? Pues exclusivamente yo“. Qué difícil encontrar un profesional, un directivo, que tenga este tipo de comportamiento, verdad? Cuando el análisis, mejora continua y planificación son formas de ser aprehendidas y la autocrítica una ley, las organizaciones tienen resultados mejores y más sostenibles a largo plazo. No en vano, se ha reconocido a esta empresa con el galardón Best Workplaces 2009.

El artículo de Jack Welch continuaba facilitando recetas para poner en práctica el cambio:

  1. Cada iniciativa de cambio debe estar acompañada por un propósito o meta clara
  2. Contrate y promueva únicamente a personas que estén verdaderamente convencidas y que tengan capacidad de superar los retos
  3. Indague y retire a los que oponen resistencia, aun si su desempeño es satisfactorio
  4. Busque desastres [para remediarlos]

Cualquiera de las cuatro propuestas tiene entidad suficiente como para una discusión ad-hoc en profundidad y para mí la más fuerte, comprometida, difícil de entender, aceptar, ejecutar e integrar en la organización es la tercera, aunque seguramente, sea la que tenga un efecto más profundo y beneficioso.

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2 comentarios to “Pues va a ser que no, señor Welch…”

  1. Luz Says:

    Está muy bien el artículo. Aunque sólo te digo una cosa: es oir la palabra “improvisación” y es poco menos que te mentasen al diablo. Con cariño te lo digo.
    Un beso

  2. Jose Carlos Says:

    Cuanta razón expones…….esta una variante.
    Ahora bien en verdad te digo que me gusto pero nunca sabrás si me gustó o sí….. quizás en la próxima. 😉
    Besitos

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